Escucho de fondo
el ruido del funcionamiento del mundo.
Es como el motor de una heladera
que por las noches me despierta.
Saco la cabeza de la almohada
y me levanto buscando su origen.
Camino por alfombras y pasillos
y levanto persianas y corro butacas
y no hay caso;
esta en todos lados y
no viene de ningún lugar.
Ahí lo oigo de nuevo,
una frecuencia entre bajos y medios
un volumen casi irreconocible.
No hay nada que hacer.
Me acuesto otra vez.
diciembre 21, 2010
octubre 13, 2010
septiembre 21, 2010
julio 29, 2010
Te absuelvo de tus males hechos
en mis pies descalzos.
De tu voz encantada,
de tu barbarie.
Tu corazón embalsamado en oriente.
Tus rincones de orfebre
en un vientre azul
detenido
hundido en tu ombligo de peras
alrededor del edén
moliéndonos
entre las aspas del sueño
artificio del engaño
del que no despierto.
en mis pies descalzos.
De tu voz encantada,
de tu barbarie.
Tu corazón embalsamado en oriente.
Tus rincones de orfebre
en un vientre azul
detenido
hundido en tu ombligo de peras
alrededor del edén
moliéndonos
entre las aspas del sueño
artificio del engaño
del que no despierto.
julio 22, 2010
julio 21, 2009
En el subte la gente huele
a alcohol en gel.
Refriegan sus manos
como cerrando un gran negocio.
Viajan con decisión
o, resignados.
Alguien tose y se miran,
se corren, desconfiados.
Lucen barbijos
como trenes blancos
con banderas celestes.
Como cuando juega la selección.
Las bufandas
abrazan cuellos, sellan bocas,
orgullosas en su arte cromático.
Pañuelos todoterreno
ocultan la preocupación
de pasajeros que se bambolean
y caen en las curvas
por no asirse a los pasamanos.
Quién sabe
quién se tomó de allí.
Harto de los anuncios,
despido a los barbijos,
bufanda en mano
feliz de viajar sentado
en las horas pico.
Después de todo,
el lenguaje es un virus.
a alcohol en gel.
Refriegan sus manos
como cerrando un gran negocio.
Viajan con decisión
o, resignados.
Alguien tose y se miran,
se corren, desconfiados.
Lucen barbijos
como trenes blancos
con banderas celestes.
Como cuando juega la selección.
Las bufandas
abrazan cuellos, sellan bocas,
orgullosas en su arte cromático.
Pañuelos todoterreno
ocultan la preocupación
de pasajeros que se bambolean
y caen en las curvas
por no asirse a los pasamanos.
Quién sabe
quién se tomó de allí.
Harto de los anuncios,
despido a los barbijos,
bufanda en mano
feliz de viajar sentado
en las horas pico.
Después de todo,
el lenguaje es un virus.
junio 27, 2009
junio 05, 2009
La persigo en un taxi por Lacroze.
Bajo en Amenábar y la alcanzo.
Le propongo acertijos.
Le lanzo trabalenguas.
Le exijo respuestas.
Ella me mira azorada. No sabe quén soy.
Sabe mi nombre. Sabe tantos años allí.
No acierta a entender la espera.
Este desconocido le gusta más. Le pide más.
Yo voy a Japón y vuelvo.
Crezco en mi lado oscuro, que resplandece.
La ilumino de maldad. Es feliz esta noche.
Bajo en Amenábar y la alcanzo.
Le propongo acertijos.
Le lanzo trabalenguas.
Le exijo respuestas.
Ella me mira azorada. No sabe quén soy.
Sabe mi nombre. Sabe tantos años allí.
No acierta a entender la espera.
Este desconocido le gusta más. Le pide más.
Yo voy a Japón y vuelvo.
Crezco en mi lado oscuro, que resplandece.
La ilumino de maldad. Es feliz esta noche.
abril 23, 2009
Miro cabeza abajo, y todo me parece perfecto.
Como tu desliz entre las olas.
Sirena en viaje, solitaria.
Asomo a tu mirada sin entrañas.
A tu terciopelo azul.
Publicista de corazones ajenos
olvidé cómo movías tu pelo.
En los acantilados de mi horma
juego a la rayuela con la espera.
Recompongo tu geografía sin pasado
y a través de mi cámara Kirlian
puedo verte, pegando chicles en la pared.
Puedo verte, la noche en que te robé.
Puedo verte, convertirme en tu rehén.
Como tu desliz entre las olas.
Sirena en viaje, solitaria.
Asomo a tu mirada sin entrañas.
A tu terciopelo azul.
Publicista de corazones ajenos
olvidé cómo movías tu pelo.
En los acantilados de mi horma
juego a la rayuela con la espera.
Recompongo tu geografía sin pasado
y a través de mi cámara Kirlian
puedo verte, pegando chicles en la pared.
Puedo verte, la noche en que te robé.
Puedo verte, convertirme en tu rehén.
febrero 24, 2009
Me pedís que lea tu libro;
que escriba en él;
componga una frase feliz.
Como: "Fueron felices y comieron perdices".
Pero no.
Yo escribí: "Había una vez un termo".
Vos preferís: "a la luz de la luna".
Yo escribí: "¡lobo, lobo, lobo!"
Vos insistís: "érase una vez".
Yo escribí: "colorín colorado".
Entonces, me arrojás tu libro. Y te vas.
Yo escribí: "a otra cosa mariposa".
que escriba en él;
componga una frase feliz.
Como: "Fueron felices y comieron perdices".
Pero no.
Yo escribí: "Había una vez un termo".
Vos preferís: "a la luz de la luna".
Yo escribí: "¡lobo, lobo, lobo!"
Vos insistís: "érase una vez".
Yo escribí: "colorín colorado".
Entonces, me arrojás tu libro. Y te vas.
Yo escribí: "a otra cosa mariposa".
febrero 22, 2009
febrero 18, 2009
febrero 10, 2009
septiembre 22, 2008
septiembre 20, 2008
Ví al conductor del camión
cuando bajó y echó a correr
hacia los pastos / matorrales
con paso apresurado,
-demasiado-, pensé.
Caminé hacia el acoplado.
La llave de encendido
me saludaba y sonreí.
Salté a la cabina
y la acaricié con un giro
que despertó al motor.
Aceleré, y marché a la ruta.
Toqué bocina, saludé
cuando los autos pasaban.
Entré al pueblo más cercano.
Estacioné el camión.
Abrí la caja,
todo allí y la sed de otras manos.
Hice un guiño
y me fui.
Poca épica.
Robin Hood lo hacía mejor.
cuando bajó y echó a correr
hacia los pastos / matorrales
con paso apresurado,
-demasiado-, pensé.
Caminé hacia el acoplado.
La llave de encendido
me saludaba y sonreí.
Salté a la cabina
y la acaricié con un giro
que despertó al motor.
Aceleré, y marché a la ruta.
Toqué bocina, saludé
cuando los autos pasaban.
Entré al pueblo más cercano.
Estacioné el camión.
Abrí la caja,
todo allí y la sed de otras manos.
Hice un guiño
y me fui.
Poca épica.
Robin Hood lo hacía mejor.
septiembre 09, 2008
Es más o menos así:
Vos corrés y yo te corro.
Trepás al árbol y me subo.
Saltás al agua y me tiro.
Al rato, te enojás un poco,
sobreactuás,
para que te pelee
y me despidas.
Yo, finjo arrepentimiento.
Vos, que es la última vez.
Después, vos corrés y yo te corro.
Hasta que me trepe otra vez.
Y me despidas.
Yo arrepiento.
Vos última vez.
Después, vos corrés.
Yo trepo.
Te enojás.
Despedida.
Arrepiento.
Ultima vez.
Correr.
Trepar.
Enojo.
Enojo.
Enojo.
Ultima vez.
Vos corrés y yo te corro.
Trepás al árbol y me subo.
Saltás al agua y me tiro.
Al rato, te enojás un poco,
sobreactuás,
para que te pelee
y me despidas.
Yo, finjo arrepentimiento.
Vos, que es la última vez.
Después, vos corrés y yo te corro.
Hasta que me trepe otra vez.
Y me despidas.
Yo arrepiento.
Vos última vez.
Después, vos corrés.
Yo trepo.
Te enojás.
Despedida.
Arrepiento.
Ultima vez.
Correr.
Trepar.
Enojo.
Enojo.
Enojo.
Ultima vez.
septiembre 01, 2008
julio 01, 2008
junio 13, 2008
Tema 7: La pista de Bob Dylan
Con los anteojos negros de Bob
paseo en secreto por la ciudad.
Me cuelgo la armónica en Retiro
y escribo canciones en el andén.
Leo el diario en San Telmo,
y voy silbando blowing in the wind.
Cómplice de los arpegios
soy un espía de la guerra fría.
Calamaro muere de envidia
y quiere arrancarme el botón
de la chaqueta marrón.
Mientras, zombies beben
de las botas de Bob.
Y polizones de negro
me roban la comida.
La gente me confunde por el sombrero raído
y porque desafino como Bob Dylan.
Circulo sin vergüenza por la avenida.
Las postales tienen mi foto.
Me siento en la mesa de un bar
y la gente se pregunta
paseo en secreto por la ciudad.
Me cuelgo la armónica en Retiro
y escribo canciones en el andén.
Leo el diario en San Telmo,
y voy silbando blowing in the wind.
Cómplice de los arpegios
soy un espía de la guerra fría.
Calamaro muere de envidia
y quiere arrancarme el botón
de la chaqueta marrón.
Mientras, zombies beben
de las botas de Bob.
Y polizones de negro
me roban la comida.
La gente me confunde por el sombrero raído
y porque desafino como Bob Dylan.
Circulo sin vergüenza por la avenida.
Las postales tienen mi foto.
Me siento en la mesa de un bar
y la gente se pregunta
¿cómo es que Bob llegó hasta acá?
Le retiro el saludo al Papa.
Regalo púas en el tren.
Canto Times are Changing.
Llegó Bob Dylan, hijo.
Le retiro el saludo al Papa.
Regalo púas en el tren.
Canto Times are Changing.
Llegó Bob Dylan, hijo.
mayo 29, 2008
Por la ruta arrasando puentes
Incendiando campos sojeros
Como un tren bala que saca fuego
Alterados por la guitarra de Hendrix
y la nieta falsa de Janis Joplin
Se me ocurren poesías rockeras
Que terminan siempre mal
Que olvido un segundo después
Persiguiendo los focos rojos
Del camión que baja la pendiente
Antes que la noche pase
Por pueblos y ciudades
Camperas como Niel Young
En hileras de luces sospechosas
Que se despiden al paso y creo
Que el sueño me tiende una trampa
Con moteles baratos
Y carteles de velocidad máxima.
Incendiando campos sojeros
Como un tren bala que saca fuego
Alterados por la guitarra de Hendrix
y la nieta falsa de Janis Joplin
Se me ocurren poesías rockeras
Que terminan siempre mal
Que olvido un segundo después
Persiguiendo los focos rojos
Del camión que baja la pendiente
Antes que la noche pase
Por pueblos y ciudades
Camperas como Niel Young
En hileras de luces sospechosas
Que se despiden al paso y creo
Que el sueño me tiende una trampa
Con moteles baratos
Y carteles de velocidad máxima.
mayo 20, 2008
Erguida, fría, delgada.
En sus tacones
esconde el cuchillo,
como si fuera una sábana.
Me lleva varias cabezas.
Su inteligencia
me reduce a la escuela.
No me da tiempo.
Su belleza saca el arma.
Su respiración marca el paso
de un dolor que viene de lejos.
Se que nunca podré llegar hasta allí.
Un puro acompañante.
Poco me importa.
En sus tacones
esconde el cuchillo,
como si fuera una sábana.
Me lleva varias cabezas.
Su inteligencia
me reduce a la escuela.
No me da tiempo.
Su belleza saca el arma.
Su respiración marca el paso
de un dolor que viene de lejos.
Se que nunca podré llegar hasta allí.
Un puro acompañante.
Poco me importa.
mayo 18, 2008
"El problema no es la plata", dijiste.
Pero yo te conozco,
recordaba bien tu cara
cuando vendimos el auto
y compré el televisor
y los parlantes.
Siempre me pregunté
cuanto aguantarías,
cuando estallarías de nuevo.
"Hay cosas que son necesarias", dije,
mientras abandonaba sobre la mesa
los avisos de empleo.
Pero no entendiste.
Y cuando trajeron los enanitos de jardín,
estallaste de nuevo.
Así no hay forma de seguir.
Pero yo te conozco,
recordaba bien tu cara
cuando vendimos el auto
y compré el televisor
y los parlantes.
Siempre me pregunté
cuanto aguantarías,
cuando estallarías de nuevo.
"Hay cosas que son necesarias", dije,
mientras abandonaba sobre la mesa
los avisos de empleo.
Pero no entendiste.
Y cuando trajeron los enanitos de jardín,
estallaste de nuevo.
Así no hay forma de seguir.
abril 24, 2008
"Que parezca un accidente",
le oí decir,
casi en un susurro.
El lugar equivocado,
el momento equivocado.
Quieto, duro
como una piedra,
sin respirar
sin hacer ruido
sin moverme
el corazón saltándome
oculto
detrás el mueble.
No diré que vi sus rostros.
No que vi la foto que vieron.
Diré no sé nada.
Diré no estuve.
Diré no recuerdo.
Ahí viene la policía.
Fue el presidente, les dije.
le oí decir,
casi en un susurro.
El lugar equivocado,
el momento equivocado.
Quieto, duro
como una piedra,
sin respirar
sin hacer ruido
sin moverme
el corazón saltándome
oculto
detrás el mueble.
No diré que vi sus rostros.
No que vi la foto que vieron.
Diré no sé nada.
Diré no estuve.
Diré no recuerdo.
Ahí viene la policía.
Fue el presidente, les dije.
marzo 19, 2008
marzo 14, 2008
febrero 21, 2008
Traigo mis papeles de la luna.
Son estos.
Espero que me aceptes en tu casa.
Sábados y domingos esta bien.
Después viajo de nuevo.
Y paso la semana allá.
Buena gente.
La de allá, digo.
La de acá, no sé.
Hay buenos mecánicos.
Y las aeromozas son elegantes.
Me distrae mirarlas
cuando superan sus problemas
olvidan sus traumas
y van sonrientes por la luna.
Todos mienten cuando pasan por el lado oscuro.
Como barriendo sus memorias.
Será por eso que vuelvo.
Sábados y domingos esta bien.
Son estos.
Espero que me aceptes en tu casa.
Sábados y domingos esta bien.
Después viajo de nuevo.
Y paso la semana allá.
Buena gente.
La de allá, digo.
La de acá, no sé.
Hay buenos mecánicos.
Y las aeromozas son elegantes.
Me distrae mirarlas
cuando superan sus problemas
olvidan sus traumas
y van sonrientes por la luna.
Todos mienten cuando pasan por el lado oscuro.
Como barriendo sus memorias.
Será por eso que vuelvo.
Sábados y domingos esta bien.
febrero 04, 2008
Tifón de calabazas.
Despedida a ráfagas de turbina en la cocina.
Las ví venir y me cubrí.
Hasta que me golpeó una en la frente, y tropecé.
Ahí mejoré mi finta y empecé a esquivar.
A los tomates... olé!
A las papas... olé!
A tus verduras... olé!
Olé!, a uno, a dos, a tres platos...
Olé!, a los vasos...
Olé, olé!
Olé!, a tus puños.
Olé, olé!
Hasta que te abracé.
Despedida a ráfagas de turbina en la cocina.
Las ví venir y me cubrí.
Hasta que me golpeó una en la frente, y tropecé.
Ahí mejoré mi finta y empecé a esquivar.
A los tomates... olé!
A las papas... olé!
A tus verduras... olé!
Olé!, a uno, a dos, a tres platos...
Olé!, a los vasos...
Olé, olé!
Olé!, a tus puños.
Olé, olé!
Hasta que te abracé.
enero 02, 2008
diciembre 26, 2007
diciembre 21, 2007
Un perro de porcelana
en la vidriera
me sorprende con tus ojos.
Así te ví la primera vez.
Un eco de jade me llama a cruzar la calle.
Frente a la tienda de antigüedades.
Entre jarrones chinos que florecieron.
Biombos de laca que te ocultaron.
Doncellas en los cuadros que
se sonrojaron por tu presencia.
El piano Steinway inició su vals.
Y el carrousell giraba mareado.
Eché andar con el perro de jade.
La vidiera rota detrás.
Hoy duerme a mis pies
con los mismos ojos.
en la vidriera
me sorprende con tus ojos.
Así te ví la primera vez.
Un eco de jade me llama a cruzar la calle.
Frente a la tienda de antigüedades.
Entre jarrones chinos que florecieron.
Biombos de laca que te ocultaron.
Doncellas en los cuadros que
se sonrojaron por tu presencia.
El piano Steinway inició su vals.
Y el carrousell giraba mareado.
Eché andar con el perro de jade.
La vidiera rota detrás.
Hoy duerme a mis pies
con los mismos ojos.
diciembre 11, 2007
diciembre 10, 2007
Tema 6: Blues de entrecasa
Bajo de mi cama en cueros
y no sé qué día es hoy.
Entro al baño como cada mañana.
y no sé qué día es hoy.
Entro al baño como cada mañana.
El frío de la ducha me traiciona
el cuerpo ajado me denuncia.
Las toallas estan húmedas.
El viejo pantalón huele a pis.
Escucho música en la radio.
La batería,
Cambia el día y no cambia el sueño.
Cambia el sueño y no cambia el día.
El agua esta fría.
Salgo a correr por las calles.
el cuerpo ajado me denuncia.
Las toallas estan húmedas.
El viejo pantalón huele a pis.
Escucho música en la radio.
La batería,
golpea tu recuerdo fresco.
Miro por hendijas
que consigo abrirle a la vida.
No voy muy lejos.
Siempre detrás del día que inicia.
A buscar su sentido.
A olvidar mi nombre.
Entre autos, oficinas, caminos
Miro por hendijas
que consigo abrirle a la vida.
No voy muy lejos.
Siempre detrás del día que inicia.
A buscar su sentido.
A olvidar mi nombre.
Entre autos, oficinas, caminos
y carteles que caen.
¡A correr por la calle!
¿Dónde buscarte?
Abro la ducha, como cada noche.
El agua rebota en la cortina roída
y me salpica.
¡A correr por la calle!
¿Dónde buscarte?
Abro la ducha, como cada noche.
El agua rebota en la cortina roída
y me salpica.
Cambia el día y no cambia el sueño.
Cambia el sueño y no cambia el día.
El agua esta fría.
Salgo a correr por las calles.
octubre 30, 2007
¿De dónde llamás?
¿Del último almacén del pueblo?
¿Qué necesidad?
Podrías haber dejado una carta.
O vaciado la casa e irte lejos.
Pero, no. Ese llamado
te trajo de nuevo.
Ahora tengo que matar
al teléfono.
Y ahogarme en sake (que nunca te gustó).
Ya vienen los japoneses con tu padre,
tu hermano y tu tío.
Veo a los samurais de Kioto
que invaden el vecindario y te
secuestran.
Entonces, empiezo a los tiros en el living
escucho sirenas
viene la policía y me lleva.
Les explico de la guerra
de tus ojos de geisha
y no me creen.
Me liberan entre risitas sordas.
Yo me preparo para salir a la noche
a quemar las tintorerías del pueblo.
Todo un patriota.
Ya van a ver.
¿Del último almacén del pueblo?
¿Qué necesidad?
Podrías haber dejado una carta.
O vaciado la casa e irte lejos.
Pero, no. Ese llamado
te trajo de nuevo.
Ahora tengo que matar
al teléfono.
Y ahogarme en sake (que nunca te gustó).
Ya vienen los japoneses con tu padre,
tu hermano y tu tío.
Veo a los samurais de Kioto
que invaden el vecindario y te
secuestran.
Entonces, empiezo a los tiros en el living
escucho sirenas
viene la policía y me lleva.
Les explico de la guerra
de tus ojos de geisha
y no me creen.
Me liberan entre risitas sordas.
Yo me preparo para salir a la noche
a quemar las tintorerías del pueblo.
Todo un patriota.
Ya van a ver.
octubre 25, 2007
Twittersías III
La mujer pestaña
es un vértigo de piernas
en aceites calvos.
Una cometa china
y unos ojos de gato.
es un vértigo de piernas
en aceites calvos.
Una cometa china
y unos ojos de gato.
octubre 23, 2007
Twittersías II
Autopistas de llovizna
en la costanera de piedras.
Vidas que pernoctan
en zanjas como trincheras.
Disparan con gatillos de palabras
y zapatos de música
sobre una oruga de muñecos
puestos en la ruta
desde hace 50 años.
en la costanera de piedras.
Vidas que pernoctan
en zanjas como trincheras.
Disparan con gatillos de palabras
y zapatos de música
sobre una oruga de muñecos
puestos en la ruta
desde hace 50 años.
octubre 22, 2007
Twittersías I (palabras arrojadas al twitter)
Un collage de zapatillas perdidas
liberan sus pies,
cuentan vientres del futuro,
cuelgan en carcajadas.
Junto a la pared de ladrillos huecos.
Bajo nubes de plomogris.
En sones de veinte truenos.
En el cementerio de secoyas.
liberan sus pies,
cuentan vientres del futuro,
cuelgan en carcajadas.
Junto a la pared de ladrillos huecos.
Bajo nubes de plomogris.
En sones de veinte truenos.
En el cementerio de secoyas.
septiembre 25, 2007
Tema 5: Tu Stonehenge
Es medianoche, y la iglesia
cobija fugitivos del reino de dios
Allí, te sentaste
desterrada,
bendecida en el piso de losa fría,
entre sillas dibujadas con tiza
la mirada fija esperando el anuncio
del nuevo día.
ateos de hijos e hijas unidos
por delgados hilos
de un taller divino.
desterrada,
bendecida en el piso de losa fría,
entre sillas dibujadas con tiza
la mirada fija esperando el anuncio
del nuevo día.
Tus sueños, rayos de Dante,
urdieron
en círculos de fuego,
incendios que iluminaron
como un rito cautivo, tu destino,
en un caldo de dólmenes que no duermen.
Stonehenge
corrientes que rompen olas.
Vitraux de sensaciones.
corrientes que rompen olas.
Vitraux de sensaciones.
Stonehenge
ruinas de los recuerdos.
El vuelo de las aves.
Pasos cortos y pasos largos.
Amanece cuando vas al reencuentro.
ruinas de los recuerdos.
El vuelo de las aves.
Pasos cortos y pasos largos.
Amanece cuando vas al reencuentro.
septiembre 03, 2007
Tema 4: Reincidente
Llevaba años sin salir a la ruta.
Hasta esa noche,
cuando llevado por el olvido
empaqué.
Tomé las llaves del auto
y encendí el motor, nuevamente. Como ayer.
El olor era casi el mismo
azufre de huevo en combustión.
Kms de acero
en soledad perfecta.
Las cenizas incesantes
saltaban como estrellas
de una nave espacial.
Subí al puente de los suicidas
y la miré directo a los ojos,
allí estaba,
la doble vía de la vida.
Aferrado al volante,
seguí en mi carril.
Mientras una larga fila
se perdía
de regreso al punto de origen.
La duda fue un segundo.
Ahí ví todas sus formas en una.
Todo el tiempo y el espacio.
Y el futuro y la nada.
Y aceleré.
septiembre 02, 2007
Tema 3: Espejo de palabras (a R. Carver)
Salgo a la puerta a buscar el diario,
como todos los días.
Las noticias son las mismas.
En la cocina, el pan se quema.
El sol juega,
hace muecas de mañana
con tu figura sin nubes.
Sin embargo, hace algo de frío.
Son dos sillas como siempre.
Alejándose en sus siete vidas.
Yo estuve en la primera.
¿Te acordás de los días en el campo?
¿De tu frasco de luciérnagas?
¿Cuando cantabas entallada en abriles?
Yo entonces no sabía de tristeza.
Verbos sin vida cuelgan
de tu boca.
Y tu mirada se va apagando.
Me pongo de pie.
Respiro con fuerza. Tomo aire.
Te doy un beso.
como todos los días.
Las noticias son las mismas.
En la cocina, el pan se quema.
El sol juega,
hace muecas de mañana
con tu figura sin nubes.
Sin embargo, hace algo de frío.
Son dos sillas como siempre.
Alejándose en sus siete vidas.
Yo estuve en la primera.
¿Te acordás de los días en el campo?
¿De tu frasco de luciérnagas?
¿Cuando cantabas entallada en abriles?
Yo entonces no sabía de tristeza.
Verbos sin vida cuelgan
de tu boca.
Y tu mirada se va apagando.
Me pongo de pie.
Respiro con fuerza. Tomo aire.
Te doy un beso.
agosto 30, 2007
Tema 2: Guerreros de Alázar
Llegados de las tierras lejanas
acampan en el río
refulgen como odres
de bosques sin tala.
Apuestan cabalgatas de acero
los niños, que vitorean a su paso
a los Guerreros de Alázar.
Ecos dentro de ecos.
Recrean su letanía.
El fulgor de sus escudos.
El reflejo en su frente.
El fragor de sus corceles.
En su nombre
los dioses
hacen guardia alrededor.
Los llevan
A las tierras prometidas.
A los encantos perdidos.
A una fonseca de espadas magnas.
A una eterna tradición.
Son sus ecos dentro de ecos.
Labriegos aturdidos
en montes de acechanzas
los ven pasar.
Los 11 guerreros de Alázar.
Regueros de voces
asolan los caminos.
De acongojados tenderos a su vera.
Es abril,
mes de guerras silenciosas
de naves invisibles,
de regresos talentos.
Como ecos de sus ecos.
Los gentiles
duermen sueños de retornos.
"Es tiempo", cantan las canciones.
Allí han sido vistos, años ha.
acampan en el río
refulgen como odres
de bosques sin tala.
Apuestan cabalgatas de acero
los niños, que vitorean a su paso
a los Guerreros de Alázar.
Ecos dentro de ecos.
Recrean su letanía.
El fulgor de sus escudos.
El reflejo en su frente.
El fragor de sus corceles.
En su nombre
los dioses
hacen guardia alrededor.
Los llevan
A las tierras prometidas.
A los encantos perdidos.
A una fonseca de espadas magnas.
A una eterna tradición.
Son sus ecos dentro de ecos.
Labriegos aturdidos
en montes de acechanzas
los ven pasar.
Los 11 guerreros de Alázar.
Regueros de voces
asolan los caminos.
De acongojados tenderos a su vera.
Es abril,
mes de guerras silenciosas
de naves invisibles,
de regresos talentos.
Como ecos de sus ecos.
Los gentiles
duermen sueños de retornos.
"Es tiempo", cantan las canciones.
Allí han sido vistos, años ha.
Música: folk base en Re
agosto 29, 2007
Tema 1: Sueño ámbar
Sueño con sus ojos de ámbar.
Envuelta en tules de sones cáucasos.
La piel impresionista
bronceada
acaricia el viento
y despierta al templo
sin necesidad de mis rezos.
De su nido, bajan gárgolas avaras
para beber de sus manos.
Mesas con panes de creyentes
en aguas que se abren.
Nadan en su desierto
voces de cuerpos erizados de pesebres.
Soles negros
amordazando el silencio.
Cielos galgos
rompen el sinfín de su mirada.
Un eclipse de ojos claros.
Las emociones del aire.
La lluvia de mi coro esclavo.
Las elipses del amanecer.
Música: arpegios en plan spntt (ok)
agosto 27, 2007
Fantasmas marinos surgidos
de Caracoles Blancos
te festejan en secreto
y escriben tu nombre en el agua
hasta atraparte.
Las olas traen cosas plásticas
botellas, ruedas, gitanas,
anzuelos enredados en nylon,
piedras de todos los tiempos.
No traen tu recuerdo vivo.
Cuando el mar toca tu piel en otro mundo.
Me encuentro sin esperanza.
Sólo el inescrutable azar.
Contra toda posibilidad
aún tengo arena en los pies.
de Caracoles Blancos
te festejan en secreto
y escriben tu nombre en el agua
hasta atraparte.
Las olas traen cosas plásticas
botellas, ruedas, gitanas,
anzuelos enredados en nylon,
piedras de todos los tiempos.
No traen tu recuerdo vivo.
Cuando el mar toca tu piel en otro mundo.
Me encuentro sin esperanza.
Sólo el inescrutable azar.
Contra toda posibilidad
aún tengo arena en los pies.
agosto 21, 2007
Una botella vaga,
entre rueda y desrueda
un fardo de western urbano.
Cruza la calle
choca con residuos
golpea el cordón
se detiene.
Me entretengo y la pateo y la pateo.
Se va el último colectivo.
Hacia las fábricas de plástico.
Sigo caminando.
Pienso en esas casas de lona.
En Maradona.
En cuanto falta para el sur.
entre rueda y desrueda
un fardo de western urbano.
Cruza la calle
choca con residuos
golpea el cordón
se detiene.
Me entretengo y la pateo y la pateo.
Se va el último colectivo.
Hacia las fábricas de plástico.
Sigo caminando.
Pienso en esas casas de lona.
En Maradona.
En cuanto falta para el sur.
agosto 09, 2007
Me lleva tres días bajar del dolor.
Eso, sin pastillas.
La escalera infinita del subte
acompaña el anuncio del tiempo
y voy captando en mi columna
vibraciones, como un telépata lumbar de los objetos,
mientras la gente pasa en Fórmula 1
caminando a mi lado.
Las escalones crecen,
las baldosas se expanden
un universo urbano inflacionario.
Stephen Hawking y
mi pequeño Big Bang callejero.
¿Así caminaría Bioy?
Lento con Borges.
Más tiempo para pensar.
Para ver pasar.
Para verse pasar.
Ahí voy, como un muñequito de Gerry Anderson.
O, como un Robocop de civil.
Con toda suerte,
zombi, aún no.
.
Eso, sin pastillas.
La escalera infinita del subte
acompaña el anuncio del tiempo
y voy captando en mi columna
vibraciones, como un telépata lumbar de los objetos,
mientras la gente pasa en Fórmula 1
caminando a mi lado.
Las escalones crecen,
las baldosas se expanden
un universo urbano inflacionario.
Stephen Hawking y
mi pequeño Big Bang callejero.
¿Así caminaría Bioy?
Lento con Borges.
Más tiempo para pensar.
Para ver pasar.
Para verse pasar.
Ahí voy, como un muñequito de Gerry Anderson.
O, como un Robocop de civil.
Con toda suerte,
zombi, aún no.
.
julio 12, 2007
julio 03, 2007
A matar al enemigo le decían trabajar.
Después, se reunían y buscaban algún comercio
para saquear y tomar cerveza.
Matar y tomar cerveza.
Lo que sorprende es que son profesionales,
empresarios,
periodistas.
Releo a Hannah Arendt:
en el caso Eichman
uno se encuentra con personas humanas
con el tipo de preocupaciones de la gente normal
con la que uno trata habitualmente, y que,
de repente,
en el medio de esa situación de miedo
siguen la consigna que se les da.
El miedo al otro, al que matan,
el miedo
a no pertenecer al grupo dominante,
y no animarse a decir no,
no hago esto.
no hago esto.
Después, se reunían y buscaban algún comercio
para saquear y tomar cerveza.
Matar y tomar cerveza.
Lo que sorprende es que son profesionales,
empresarios,
periodistas.
Releo a Hannah Arendt:
en el caso Eichman
uno se encuentra con personas humanas
con el tipo de preocupaciones de la gente normal
con la que uno trata habitualmente, y que,
de repente,
en el medio de esa situación de miedo
siguen la consigna que se les da.
El miedo al otro, al que matan,
el miedo
a no pertenecer al grupo dominante,
y no animarse a decir no,
no hago esto.
no hago esto.
junio 05, 2007
Esa corte de zánganos con cola
No me deja caminar
Siempre alguno husmeando
Olisqueando el pantalón.
Barriéndome con su rabo.
Parezco la proa de un tren loco
De vagones perros
Que no para de descarrilar,
Repartiendo pulgas políglotas
En cuerpos de circo al azar.
Una jauría boba y callejera
De malabaristas plebeyos.
Yo no sé, o todos los perros me siguen
o es que vamos al mismo lugar.
No me deja caminar
Siempre alguno husmeando
Olisqueando el pantalón.
Barriéndome con su rabo.
Parezco la proa de un tren loco
De vagones perros
Que no para de descarrilar,
Repartiendo pulgas políglotas
En cuerpos de circo al azar.
Una jauría boba y callejera
De malabaristas plebeyos.
Yo no sé, o todos los perros me siguen
o es que vamos al mismo lugar.
mayo 30, 2007
El hotel se nos alejaba
entre el desayuno y el sol de espaldas,
la ruta de mierda toda rota,
y la rueda que mordía la banquina
una y otra vez.
Yo mintiendo no-es-nada-no-es-nada
como un kerouac loco de las pampas
en un destartalado renault
comprado a osvaldo soriano
dando saltos en el auto
pensando en golpes de batería
cutracu-cutracu
exigiendo tu coro brujo
hasta desbarrancarnos.
Abrí un ojo, y ví acercarse al gauchito gil
disfrazado de diablo
en su poncho rojo.
Quise decirle salud!,
pero salió sput!, y escupí un diente.
Vos seguiste cantando hasta que llegó la ambulancia.
entre el desayuno y el sol de espaldas,
la ruta de mierda toda rota,
y la rueda que mordía la banquina
una y otra vez.
Yo mintiendo no-es-nada-no-es-nada
como un kerouac loco de las pampas
en un destartalado renault
comprado a osvaldo soriano
dando saltos en el auto
pensando en golpes de batería
cutracu-cutracu
exigiendo tu coro brujo
hasta desbarrancarnos.
Abrí un ojo, y ví acercarse al gauchito gil
disfrazado de diablo
en su poncho rojo.
Quise decirle salud!,
pero salió sput!, y escupí un diente.
Vos seguiste cantando hasta que llegó la ambulancia.
mayo 09, 2007
Campos de lengas
En plan tolkien
Rojos, bordó, naranjas,
Verdes renuentes bajan
En tropillas de árboles
Hasta llegar a la escarcha
En torno a mi pie.
Una estancia incendiada
Es testigo
Del fin del mundo en otoño.
No hay ruta más al sur
Lo saben las llamas
Que pastan a su vera.
Nubes de negritud negra
Completan la cinta de asfalto rota
En el horizonte.
The Rolling People
Sin señal en los celulares
Yendo y viniendo en el puente colgante
A punto de caer en el río helado.
Un viejo arado abandonado
Protege a la antena satelital
De las piedras que arrojan
Las ruedas del auto.
El patriarca de los bosques
Eleva sus brazos desnudos, añejos,
En ramas de las que penden
Gélidas babas vegetales
De pequeñas hojas musgosas.
En plan tolkien
Rojos, bordó, naranjas,
Verdes renuentes bajan
En tropillas de árboles
Hasta llegar a la escarcha
En torno a mi pie.
Una estancia incendiada
Es testigo
Del fin del mundo en otoño.
No hay ruta más al sur
Lo saben las llamas
Que pastan a su vera.
Nubes de negritud negra
Completan la cinta de asfalto rota
En el horizonte.
The Rolling People
Sin señal en los celulares
Yendo y viniendo en el puente colgante
A punto de caer en el río helado.
Un viejo arado abandonado
Protege a la antena satelital
De las piedras que arrojan
Las ruedas del auto.
El patriarca de los bosques
Eleva sus brazos desnudos, añejos,
En ramas de las que penden
Gélidas babas vegetales
De pequeñas hojas musgosas.
abril 17, 2007
abril 12, 2007
Supongo que te resultó extraño
que siguiera hablando y hablando.
Primero, pareció excitarte
eso de las galaxias lejanas,
los agujeros negros,
y las supernovas.
Pero después... te aburriste,
cambiaste el peinado,
pisaste nuestro escarabajo,
y me dejaste silbando al paso
cada luna del mes.
Cuando pasaron las estaciones
y contaba uno en uno
los granos de arena,
volviste, con voz gitana,
por una oportunidad sin alas,
de puro lobo estepario.
Me insiste el recuerdo de esa noche.
Decepcionado.
que siguiera hablando y hablando.
Primero, pareció excitarte
eso de las galaxias lejanas,
los agujeros negros,
y las supernovas.
Pero después... te aburriste,
cambiaste el peinado,
pisaste nuestro escarabajo,
y me dejaste silbando al paso
cada luna del mes.
Cuando pasaron las estaciones
y contaba uno en uno
los granos de arena,
volviste, con voz gitana,
por una oportunidad sin alas,
de puro lobo estepario.
Me insiste el recuerdo de esa noche.
Decepcionado.
abril 04, 2007
¿Quién demonios se carga a los bateristas de rock?
Apocalipsis bat.
Ahí los tenés un día, pegando palo y palo,
dalequedale, cutracu-cutracu-cutracu,
detonando carteles "silencio es salud"
demoliendo brazos y piernas elegantes
cabalgando en hordas el terremoto.
Hasta que un día,
sacan sus pasajes
se toman el olivo
y nos dejan sus discos.
Keith Moon, Bonham, Powell,
el viejo Moro.
Los vuelvo a escuchar, el oido afiebrado,
meta cutracu-cutracu-cutracu,
cuando pasan con sus caballos
y la mesa se parte en dos.
Nota. Siguen cayendo bateristas:
Rubén Basoalto, baterista de Vox Dei, (03/11/10)
Gonzalo Farrugia, baterista de Crucis, (09/01/09)
Toto Rotblat, percusionista de Fabulosos cadillacs, (29/03/08).
Ola Brunkert, baterista del grupo sueco Abba, (16/03/08).
Daniel Wirtz, baterista de Spinetta y Páez, (05/02/08).
Buddy Miles, de la banda de Hendrix, (28/02/08)
Max Roach, baterista de jazz, creador del bebop, (19/08/07).
Apocalipsis bat.
Ahí los tenés un día, pegando palo y palo,
dalequedale, cutracu-cutracu-cutracu,
detonando carteles "silencio es salud"
demoliendo brazos y piernas elegantes
cabalgando en hordas el terremoto.
Hasta que un día,
sacan sus pasajes
se toman el olivo
y nos dejan sus discos.
Keith Moon, Bonham, Powell,
el viejo Moro.
Los vuelvo a escuchar, el oido afiebrado,
meta cutracu-cutracu-cutracu,
cuando pasan con sus caballos
y la mesa se parte en dos.
Nota. Siguen cayendo bateristas:
Rubén Basoalto, baterista de Vox Dei, (03/11/10)
Gonzalo Farrugia, baterista de Crucis, (09/01/09)
Toto Rotblat, percusionista de Fabulosos cadillacs, (29/03/08).
Ola Brunkert, baterista del grupo sueco Abba, (16/03/08).
Daniel Wirtz, baterista de Spinetta y Páez, (05/02/08).
Buddy Miles, de la banda de Hendrix, (28/02/08)
Max Roach, baterista de jazz, creador del bebop, (19/08/07).
marzo 26, 2007
febrero 28, 2007
Primero,
pensaste en tu red bonita.
Una cena de rubí
y hasta una moto de ruta.
Después, urdiste el plan.
Tu voz de Ella Fitzgerald
en los bordes.
Tu gemido Etta James,
para el camino perdido.
A la hora señalada,
apuntaste, y, ¡bang!
El rostro asustado,
secuestrado de placer.
Mi cuerpo estallado por todos lados.
Y allí bailaste.
pensaste en tu red bonita.
Una cena de rubí
y hasta una moto de ruta.
Después, urdiste el plan.
Tu voz de Ella Fitzgerald
en los bordes.
Tu gemido Etta James,
para el camino perdido.
A la hora señalada,
apuntaste, y, ¡bang!
El rostro asustado,
secuestrado de placer.
Mi cuerpo estallado por todos lados.
Y allí bailaste.
enero 05, 2007
diciembre 12, 2006
noviembre 05, 2006
octubre 05, 2006
En su casa,
entre vasos copas velas
y compacts de Steely Dan.
Conserjes, invitados, tríos,
falsos bailarines de Gurdjieff,
colores de campos regados.
Alguien nos habla de economía,
de la vida en marte.
No escuchamos,
nos juramos quien sabe qué.
Promesas-desiertos-juegos.
Hasta que tu golpe en la cabeza
me despierta.
Salimos y recordamos.
El tango en Londres.
Cuando comía de tus manos.
entre vasos copas velas
y compacts de Steely Dan.
Conserjes, invitados, tríos,
falsos bailarines de Gurdjieff,
colores de campos regados.
Alguien nos habla de economía,
de la vida en marte.
No escuchamos,
nos juramos quien sabe qué.
Promesas-desiertos-juegos.
Hasta que tu golpe en la cabeza
me despierta.
Salimos y recordamos.
El tango en Londres.
Cuando comía de tus manos.
septiembre 19, 2006
septiembre 07, 2006
Llegamos en taxi, los dos con anteojos.
Los tuyos negros.
Entre saludos y empellones nos perdimos de vista.
Te perdí.
Fui hasta el backstage, revisé la carpa, tus botellas de agua,
y solamente encontré
viejas peleas por el disco de Tom Petty
que te regalé.
Saltaste al escenario sin red, aullando
Componiendo el vitraux de tu ausencia
Cromática en mi interior.
La luna llena en el estadio hacía más fría la noche.
Los tuyos negros.
Entre saludos y empellones nos perdimos de vista.
Te perdí.
Fui hasta el backstage, revisé la carpa, tus botellas de agua,
y solamente encontré
viejas peleas por el disco de Tom Petty
que te regalé.
Saltaste al escenario sin red, aullando
Componiendo el vitraux de tu ausencia
Cromática en mi interior.
La luna llena en el estadio hacía más fría la noche.
agosto 09, 2006
Hoy, tu wincofón se apago.
Dejaste el yunque y la pecera
En el fondo
Escapando al incinerador
Oliendo a hollín
Como un cartonero Báez
En carnaval.
Te aniquiló la visión de la conquista.
El territorio.
Las luces de navidad.
En la madrugada
Juntabas arroz que caía del cielo.
Te escuché entonar el himno.
No volviste a cantar.
Dejaste el yunque y la pecera
En el fondo
Escapando al incinerador
Oliendo a hollín
Como un cartonero Báez
En carnaval.
Te aniquiló la visión de la conquista.
El territorio.
Las luces de navidad.
En la madrugada
Juntabas arroz que caía del cielo.
Te escuché entonar el himno.
No volviste a cantar.
agosto 02, 2006
julio 31, 2006
julio 12, 2006
julio 03, 2006
junio 16, 2006
Vivíamos en La Gran Muralla.
Por entonces, nadábamos en el Yang Tsé.
Allí estaba el Gran Campeón Mao
lanzando salvavidas de libros rojos.
Tío Ho, un dromedario de ideas.
Y Pol Pot, que ganó publicidad
construyendo diques baratos con cadáveres.
Cuando el agua subió y nos contaminó
los doctores sentenciaron:
virus de izquierda, con gangrena de derecha.
Recomendaron amputar.
Cortar aquí. Cortar allá.
Quedó poco.
Con el desecho sanitario
rellenaron las tierras bajas del capitalismo
creando un gran cinturón ecológico.
Hoy, mandan Los Gerentes Saludables.
Que no tienen venéreas.
Ni el Partido Comunista Chino
pudo salvarnos aquella noche.
Por entonces, nadábamos en el Yang Tsé.
Allí estaba el Gran Campeón Mao
lanzando salvavidas de libros rojos.
Tío Ho, un dromedario de ideas.
Y Pol Pot, que ganó publicidad
construyendo diques baratos con cadáveres.
Cuando el agua subió y nos contaminó
los doctores sentenciaron:
virus de izquierda, con gangrena de derecha.
Recomendaron amputar.
Cortar aquí. Cortar allá.
Quedó poco.
Con el desecho sanitario
rellenaron las tierras bajas del capitalismo
creando un gran cinturón ecológico.
Hoy, mandan Los Gerentes Saludables.
Que no tienen venéreas.
Ni el Partido Comunista Chino
pudo salvarnos aquella noche.
mayo 31, 2006
"Unos hombres preguntaron si ud. vivía acá",
me dice la viejita.
Es la policía secreta que vuelve.
"Servicios", les llaman.
Creen que no sé que estan ahí.
Pero yo, los dejo en sus coches.
Con sus paseos nocturnos.
Sus guardias en la esquina.
Mientras bebo, tiro la ropa al piso
y sintonizo en la radio viejas melodías.
Voy a ducharme.
Estoy bastante sucio.
La piel golpeada.
Que me esperen.
me dice la viejita.
Es la policía secreta que vuelve.
"Servicios", les llaman.
Creen que no sé que estan ahí.
Pero yo, los dejo en sus coches.
Con sus paseos nocturnos.
Sus guardias en la esquina.
Mientras bebo, tiro la ropa al piso
y sintonizo en la radio viejas melodías.
Voy a ducharme.
Estoy bastante sucio.
La piel golpeada.
Que me esperen.
mayo 22, 2006
mayo 08, 2006
mayo 03, 2006
abril 24, 2006
Nos instalamos en la hostería
de la Mina I.
Corrimos desde al auto hasta el acceso
entre cómicos copitos de nieve.
Un cartel indicaba "cerrar la puerta"
para mantener templado del salón.
En las mesas
unos pocos,
esos afortunados,
que se divierten de tarde,
compartiendo chocolate caliente y tonterías.
De noche, el inconciente diluido en alcohol.
El punto justo para llegar a la habitación
en dos pasos y un desmayo.
Y ellos ahí se quedan, arrobados por el paisaje,
riendo a carcajadas,
murmurando comentarios
que no harían en la ciudad.
Imprevistamente,
se escucha una vieja canción de los Dire Straits.
de la Mina I.
Corrimos desde al auto hasta el acceso
entre cómicos copitos de nieve.
Un cartel indicaba "cerrar la puerta"
para mantener templado del salón.
En las mesas
unos pocos,
esos afortunados,
que se divierten de tarde,
compartiendo chocolate caliente y tonterías.
De noche, el inconciente diluido en alcohol.
El punto justo para llegar a la habitación
en dos pasos y un desmayo.
Y ellos ahí se quedan, arrobados por el paisaje,
riendo a carcajadas,
murmurando comentarios
que no harían en la ciudad.
Imprevistamente,
se escucha una vieja canción de los Dire Straits.
abril 17, 2006
marzo 28, 2006
marzo 22, 2006
Estan esos días en que llego tarde al trabajo.
Me distraigo en la estación.
Me retraso en casa leyendo el diario.
Pierdo tiempo en el desayuno.
También en el baño.
Son esos días
en que no presto atención al reloj.
No corro al tren.
Ni me preocupo por conseguir
un asiento libre.
Veo a la gente con otros ojos.
Incluso, llego a creer que son buenos.
Pero me dura poco.
Lo habitual es que llegue a tiempo.
Que no me distraiga.
Que busque con afán mi asiento.
Que choque mi cuerpo con ellos.
Que me sienta otro cuervo.
Me distraigo en la estación.
Me retraso en casa leyendo el diario.
Pierdo tiempo en el desayuno.
También en el baño.
Son esos días
en que no presto atención al reloj.
No corro al tren.
Ni me preocupo por conseguir
un asiento libre.
Veo a la gente con otros ojos.
Incluso, llego a creer que son buenos.
Pero me dura poco.
Lo habitual es que llegue a tiempo.
Que no me distraiga.
Que busque con afán mi asiento.
Que choque mi cuerpo con ellos.
Que me sienta otro cuervo.
marzo 17, 2006
Una mujer muy bella y sin edad
en la escalinata del auditorio
tropieza
y cae.
Le extiendo la mano mientras
recuerdo a Marlowe:
"Levántese preciosa, parece un pequinés"(*) .
Se incorpora con gracia,
aunque ya no importa.
Me dice en un suspiro:
"Chandler, 'El sueño eterno', página 100".
Tomamos juntos un café.
Intercambiamos teléfonos.
La mismísima Carmen Sternwood.
(*) "Get up, Angel, ...you look like a pekingese."
en la escalinata del auditorio
tropieza
y cae.
Le extiendo la mano mientras
recuerdo a Marlowe:
"Levántese preciosa, parece un pequinés"(*) .
Se incorpora con gracia,
aunque ya no importa.
Me dice en un suspiro:
"Chandler, 'El sueño eterno', página 100".
Tomamos juntos un café.
Intercambiamos teléfonos.
La mismísima Carmen Sternwood.
(*) "Get up, Angel, ...you look like a pekingese."
marzo 14, 2006
Enormes mangueras boas
abrazan tanques de gasolina
descargan combustible
y danzan su ritual.
Algunos conductores
estacionan sus T. Rex
unos metros más allá.
Descansan.
Se refrescan. Usan los baños.
Miran la tv del bar.
Piden agua para sus mates.
Vuelven al camino.
Los cuento. Seis en una hora.
Me interrumpen.
Traen en un plato
mi hamburguesa con papas.
abrazan tanques de gasolina
descargan combustible
y danzan su ritual.
Algunos conductores
estacionan sus T. Rex
unos metros más allá.
Descansan.
Se refrescan. Usan los baños.
Miran la tv del bar.
Piden agua para sus mates.
Vuelven al camino.
Los cuento. Seis en una hora.
Me interrumpen.
Traen en un plato
mi hamburguesa con papas.
marzo 07, 2006
2000 km al sur.
Las palas mecánicas
extraen petróleo.
Entre vegetación baja, raleada,
orinada por guanacos
que cruzan la ruta despreocupados.
Tomamos curvas rápidas cerradas
pegados al guard-rail dañado.
Pasamos camiones con acoplado
que transportan tubos como obeliscos.
Carteles
que anuncian pueblos de cinco casas.
Un cementerio
que recuerda los muertos olvidados.
Llegamos a la zona de lomas.
Con ráfagas de 80 km por hora.
Las nubes reflejadas en el espejo retrovisor.
En la radio suena
Entrando por la puerta exterior.
Las palas mecánicas
extraen petróleo.
Entre vegetación baja, raleada,
orinada por guanacos
que cruzan la ruta despreocupados.
Tomamos curvas rápidas cerradas
pegados al guard-rail dañado.
Pasamos camiones con acoplado
que transportan tubos como obeliscos.
Carteles
que anuncian pueblos de cinco casas.
Un cementerio
que recuerda los muertos olvidados.
Llegamos a la zona de lomas.
Con ráfagas de 80 km por hora.
Las nubes reflejadas en el espejo retrovisor.
En la radio suena
Entrando por la puerta exterior.
marzo 02, 2006
febrero 27, 2006
febrero 22, 2006
febrero 17, 2006
Me resistí a quitarle la ropa.
A que me quitara la ropa.
Me dediqué a hablarle de tierras,
de estrellas.
Ella no era Umma Thurman.
Le conté de guerrillas
y de robos a bancos.
Inventé historias de Beatles
y de canciones olvidadas.
De poetas chinos y fantasmas.
Ahora termina la noche,
entran los rayos del sol.
Y ella ya lo sabe,
yo no soy John Steed.
A que me quitara la ropa.
Me dediqué a hablarle de tierras,
de estrellas.
Ella no era Umma Thurman.
Le conté de guerrillas
y de robos a bancos.
Inventé historias de Beatles
y de canciones olvidadas.
De poetas chinos y fantasmas.
Ahora termina la noche,
entran los rayos del sol.
Y ella ya lo sabe,
yo no soy John Steed.
febrero 10, 2006
Dicho a Sam Shepard:
En ese motel, en esa ruta
Perdí la memoria. En compañía.
Recuerdo un cartel luminoso
De bienvenida
Un cenicero sucio
Un televisor encendido
con un relator de fúbol
afónico
gritando goles que no fueron.
Y una voz en el cuarto vecino.
Llamándome insistente.
Intenté hundirme en la almohada.
Desvanecerla en alcohol.
Ahogarla en la ducha.
No recuerdo más.
En ese motel, en esa ruta
Perdí la memoria. En compañía.
Recuerdo un cartel luminoso
De bienvenida
Un cenicero sucio
Un televisor encendido
con un relator de fúbol
afónico
gritando goles que no fueron.
Y una voz en el cuarto vecino.
Llamándome insistente.
Intenté hundirme en la almohada.
Desvanecerla en alcohol.
Ahogarla en la ducha.
No recuerdo más.
febrero 06, 2006
Los gigantes
Obreros de alquitrán
Sacan lustre a la ruta.
Camino del puente
En La banquina
Un auto con luces intermitentes.
Dos figuras se mueven en su interior.
No me detengo.
La esquina de Crotto
Languidece en su boliche
A lo lejos.
Un farol rojo encendido, perdido, lento,
Agoniza toda la noche.
Mejor esperar el día
Sin anuncios.
Aguardo en el peaje.
A un costado
Las luces apagadas.
Obreros de alquitrán
Sacan lustre a la ruta.
Camino del puente
En La banquina
Un auto con luces intermitentes.
Dos figuras se mueven en su interior.
No me detengo.
La esquina de Crotto
Languidece en su boliche
A lo lejos.
Un farol rojo encendido, perdido, lento,
Agoniza toda la noche.
Mejor esperar el día
Sin anuncios.
Aguardo en el peaje.
A un costado
Las luces apagadas.
enero 31, 2006
enero 30, 2006
enero 26, 2006
enero 19, 2006
enero 02, 2006
Despierto del sueño
en un pueblo con nombre demente.
Me reconozco de a ratos
husmeando una habitación gris
entre esteras menesterosas.
Un ventilador de tiempos de guerra,
ocupa un rincón.
Sus paletas doradas
asistieron doctores, ministros, diputados.
Un metrónomo a golpes de gota
hipnotiza.
El grifo de la ducha destartalado
sobrevive en un resto de porcelana.
Abajo, en la sala, un viejo
cuelga un cigarro de su barba sucia.
Sus ojos dicen que sueña puñales que apuñalar.
Ahora, el silencio atrona.
Me pega el viento al borde del lago.
en un pueblo con nombre demente.
Me reconozco de a ratos
husmeando una habitación gris
entre esteras menesterosas.
Un ventilador de tiempos de guerra,
ocupa un rincón.
Sus paletas doradas
asistieron doctores, ministros, diputados.
Un metrónomo a golpes de gota
hipnotiza.
El grifo de la ducha destartalado
sobrevive en un resto de porcelana.
Abajo, en la sala, un viejo
cuelga un cigarro de su barba sucia.
Sus ojos dicen que sueña puñales que apuñalar.
Ahora, el silencio atrona.
Me pega el viento al borde del lago.
diciembre 19, 2005
diciembre 12, 2005
diciembre 09, 2005
diciembre 07, 2005
El sol me escanea a través de los árboles.
Sus rayos cortan paralelas como lonjas.
El bus corre por la cinta de brea
con sus ruedas de caucho reventado.
Pasamos el parador de las camionetas de hotel.
Rodamos de estacionamiento a estacionamiento.
Recostado en la luneta pasa el día.
Veo el sol. Veo la luna. Veo el sol.
Como un poco de pan.
Tiro la libreta al primero que pasa.
Sus rayos cortan paralelas como lonjas.
El bus corre por la cinta de brea
con sus ruedas de caucho reventado.
Pasamos el parador de las camionetas de hotel.
Rodamos de estacionamiento a estacionamiento.
Recostado en la luneta pasa el día.
Veo el sol. Veo la luna. Veo el sol.
Como un poco de pan.
Tiro la libreta al primero que pasa.
diciembre 02, 2005
noviembre 24, 2005
noviembre 22, 2005
noviembre 21, 2005
noviembre 14, 2005
noviembre 09, 2005
noviembre 04, 2005
noviembre 01, 2005
octubre 25, 2005
octubre 21, 2005
octubre 13, 2005
octubre 07, 2005
octubre 03, 2005
septiembre 26, 2005
septiembre 22, 2005
(ENCUENTRO CON HOMBRES NOTABLES)
Lo veo, sí, lo veo.
Con su ojo escudriñador de horizontes
y la mirada típica de los budas sin tiempo.
Se me acerca y dice:
"En la otra cuadra venden sutras a 500 pesos.
¡Vamos!"
Los revolvemos y arrojamos
lanzando gritos
asustando
a lectores de plaza.
Digo: "Kerouac, Gurdjieff, Corso,
Platón, T. S. Elliot,
Diógenes, Bhaktivedanta".
Dice: "Lengua de arroz, haiku neocelandés".
Yo insisto:
"Pronto Chuang Tsé terminará el polimodal".
Emocionado Jack, responde:
"El Tao más rápido de todo el Oeste".
Lo veo, sí, lo veo.
Con su ojo escudriñador de horizontes
y la mirada típica de los budas sin tiempo.
Se me acerca y dice:
"En la otra cuadra venden sutras a 500 pesos.
¡Vamos!"
Los revolvemos y arrojamos
lanzando gritos
asustando
a lectores de plaza.
Digo: "Kerouac, Gurdjieff, Corso,
Platón, T. S. Elliot,
Diógenes, Bhaktivedanta".
Dice: "Lengua de arroz, haiku neocelandés".
Yo insisto:
"Pronto Chuang Tsé terminará el polimodal".
Emocionado Jack, responde:
"El Tao más rápido de todo el Oeste".
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