Escucho en la radio a Nick Cave.
Canciones desfiguradas,
secuestrándome en la noche.
Hundido en el ombligo de dios
veo la caída de Atenas.
Todos mis rostros guerreros
sueñan su muerte confundidos.
Reproches, cicatrices,
reyes destronados.
Un silencio alla Salinger.
El ahogo de huir.
julio 12, 2007
julio 03, 2007
A matar al enemigo le decían trabajar.
Después, se reunían y buscaban algún comercio
para saquear y tomar cerveza.
Matar y tomar cerveza.
Lo que sorprende es que son profesionales,
empresarios,
periodistas.
Releo a Hannah Arendt:
en el caso Eichman
uno se encuentra con personas humanas
con el tipo de preocupaciones de la gente normal
con la que uno trata habitualmente, y que,
de repente,
en el medio de esa situación de miedo
siguen la consigna que se les da.
El miedo al otro, al que matan,
el miedo
a no pertenecer al grupo dominante,
y no animarse a decir no,
no hago esto.
no hago esto.
Después, se reunían y buscaban algún comercio
para saquear y tomar cerveza.
Matar y tomar cerveza.
Lo que sorprende es que son profesionales,
empresarios,
periodistas.
Releo a Hannah Arendt:
en el caso Eichman
uno se encuentra con personas humanas
con el tipo de preocupaciones de la gente normal
con la que uno trata habitualmente, y que,
de repente,
en el medio de esa situación de miedo
siguen la consigna que se les da.
El miedo al otro, al que matan,
el miedo
a no pertenecer al grupo dominante,
y no animarse a decir no,
no hago esto.
no hago esto.
junio 05, 2007
Esa corte de zánganos con cola
No me deja caminar
Siempre alguno husmeando
Olisqueando el pantalón.
Barriéndome con su rabo.
Parezco la proa de un tren loco
De vagones perros
Que no para de descarrilar,
Repartiendo pulgas políglotas
En cuerpos de circo al azar.
Una jauría boba y callejera
De malabaristas plebeyos.
Yo no sé, o todos los perros me siguen
o es que vamos al mismo lugar.
No me deja caminar
Siempre alguno husmeando
Olisqueando el pantalón.
Barriéndome con su rabo.
Parezco la proa de un tren loco
De vagones perros
Que no para de descarrilar,
Repartiendo pulgas políglotas
En cuerpos de circo al azar.
Una jauría boba y callejera
De malabaristas plebeyos.
Yo no sé, o todos los perros me siguen
o es que vamos al mismo lugar.
mayo 30, 2007
El hotel se nos alejaba
entre el desayuno y el sol de espaldas,
la ruta de mierda toda rota,
y la rueda que mordía la banquina
una y otra vez.
Yo mintiendo no-es-nada-no-es-nada
como un kerouac loco de las pampas
en un destartalado renault
comprado a osvaldo soriano
dando saltos en el auto
pensando en golpes de batería
cutracu-cutracu
exigiendo tu coro brujo
hasta desbarrancarnos.
Abrí un ojo, y ví acercarse al gauchito gil
disfrazado de diablo
en su poncho rojo.
Quise decirle salud!,
pero salió sput!, y escupí un diente.
Vos seguiste cantando hasta que llegó la ambulancia.
entre el desayuno y el sol de espaldas,
la ruta de mierda toda rota,
y la rueda que mordía la banquina
una y otra vez.
Yo mintiendo no-es-nada-no-es-nada
como un kerouac loco de las pampas
en un destartalado renault
comprado a osvaldo soriano
dando saltos en el auto
pensando en golpes de batería
cutracu-cutracu
exigiendo tu coro brujo
hasta desbarrancarnos.
Abrí un ojo, y ví acercarse al gauchito gil
disfrazado de diablo
en su poncho rojo.
Quise decirle salud!,
pero salió sput!, y escupí un diente.
Vos seguiste cantando hasta que llegó la ambulancia.
mayo 09, 2007
Campos de lengas
En plan tolkien
Rojos, bordó, naranjas,
Verdes renuentes bajan
En tropillas de árboles
Hasta llegar a la escarcha
En torno a mi pie.
Una estancia incendiada
Es testigo
Del fin del mundo en otoño.
No hay ruta más al sur
Lo saben las llamas
Que pastan a su vera.
Nubes de negritud negra
Completan la cinta de asfalto rota
En el horizonte.
The Rolling People
Sin señal en los celulares
Yendo y viniendo en el puente colgante
A punto de caer en el río helado.
Un viejo arado abandonado
Protege a la antena satelital
De las piedras que arrojan
Las ruedas del auto.
El patriarca de los bosques
Eleva sus brazos desnudos, añejos,
En ramas de las que penden
Gélidas babas vegetales
De pequeñas hojas musgosas.
En plan tolkien
Rojos, bordó, naranjas,
Verdes renuentes bajan
En tropillas de árboles
Hasta llegar a la escarcha
En torno a mi pie.
Una estancia incendiada
Es testigo
Del fin del mundo en otoño.
No hay ruta más al sur
Lo saben las llamas
Que pastan a su vera.
Nubes de negritud negra
Completan la cinta de asfalto rota
En el horizonte.
The Rolling People
Sin señal en los celulares
Yendo y viniendo en el puente colgante
A punto de caer en el río helado.
Un viejo arado abandonado
Protege a la antena satelital
De las piedras que arrojan
Las ruedas del auto.
El patriarca de los bosques
Eleva sus brazos desnudos, añejos,
En ramas de las que penden
Gélidas babas vegetales
De pequeñas hojas musgosas.
abril 17, 2007
abril 12, 2007
Supongo que te resultó extraño
que siguiera hablando y hablando.
Primero, pareció excitarte
eso de las galaxias lejanas,
los agujeros negros,
y las supernovas.
Pero después... te aburriste,
cambiaste el peinado,
pisaste nuestro escarabajo,
y me dejaste silbando al paso
cada luna del mes.
Cuando pasaron las estaciones
y contaba uno en uno
los granos de arena,
volviste, con voz gitana,
por una oportunidad sin alas,
de puro lobo estepario.
Me insiste el recuerdo de esa noche.
Decepcionado.
que siguiera hablando y hablando.
Primero, pareció excitarte
eso de las galaxias lejanas,
los agujeros negros,
y las supernovas.
Pero después... te aburriste,
cambiaste el peinado,
pisaste nuestro escarabajo,
y me dejaste silbando al paso
cada luna del mes.
Cuando pasaron las estaciones
y contaba uno en uno
los granos de arena,
volviste, con voz gitana,
por una oportunidad sin alas,
de puro lobo estepario.
Me insiste el recuerdo de esa noche.
Decepcionado.
abril 04, 2007
¿Quién demonios se carga a los bateristas de rock?
Apocalipsis bat.
Ahí los tenés un día, pegando palo y palo,
dalequedale, cutracu-cutracu-cutracu,
detonando carteles "silencio es salud"
demoliendo brazos y piernas elegantes
cabalgando en hordas el terremoto.
Hasta que un día,
sacan sus pasajes
se toman el olivo
y nos dejan sus discos.
Keith Moon, Bonham, Powell,
el viejo Moro.
Los vuelvo a escuchar, el oido afiebrado,
meta cutracu-cutracu-cutracu,
cuando pasan con sus caballos
y la mesa se parte en dos.
Nota. Siguen cayendo bateristas:
Rubén Basoalto, baterista de Vox Dei, (03/11/10)
Gonzalo Farrugia, baterista de Crucis, (09/01/09)
Toto Rotblat, percusionista de Fabulosos cadillacs, (29/03/08).
Ola Brunkert, baterista del grupo sueco Abba, (16/03/08).
Daniel Wirtz, baterista de Spinetta y Páez, (05/02/08).
Buddy Miles, de la banda de Hendrix, (28/02/08)
Max Roach, baterista de jazz, creador del bebop, (19/08/07).
Apocalipsis bat.
Ahí los tenés un día, pegando palo y palo,
dalequedale, cutracu-cutracu-cutracu,
detonando carteles "silencio es salud"
demoliendo brazos y piernas elegantes
cabalgando en hordas el terremoto.
Hasta que un día,
sacan sus pasajes
se toman el olivo
y nos dejan sus discos.
Keith Moon, Bonham, Powell,
el viejo Moro.
Los vuelvo a escuchar, el oido afiebrado,
meta cutracu-cutracu-cutracu,
cuando pasan con sus caballos
y la mesa se parte en dos.
Nota. Siguen cayendo bateristas:
Rubén Basoalto, baterista de Vox Dei, (03/11/10)
Gonzalo Farrugia, baterista de Crucis, (09/01/09)
Toto Rotblat, percusionista de Fabulosos cadillacs, (29/03/08).
Ola Brunkert, baterista del grupo sueco Abba, (16/03/08).
Daniel Wirtz, baterista de Spinetta y Páez, (05/02/08).
Buddy Miles, de la banda de Hendrix, (28/02/08)
Max Roach, baterista de jazz, creador del bebop, (19/08/07).
marzo 26, 2007
febrero 28, 2007
Primero,
pensaste en tu red bonita.
Una cena de rubí
y hasta una moto de ruta.
Después, urdiste el plan.
Tu voz de Ella Fitzgerald
en los bordes.
Tu gemido Etta James,
para el camino perdido.
A la hora señalada,
apuntaste, y, ¡bang!
El rostro asustado,
secuestrado de placer.
Mi cuerpo estallado por todos lados.
Y allí bailaste.
pensaste en tu red bonita.
Una cena de rubí
y hasta una moto de ruta.
Después, urdiste el plan.
Tu voz de Ella Fitzgerald
en los bordes.
Tu gemido Etta James,
para el camino perdido.
A la hora señalada,
apuntaste, y, ¡bang!
El rostro asustado,
secuestrado de placer.
Mi cuerpo estallado por todos lados.
Y allí bailaste.
enero 05, 2007
diciembre 12, 2006
noviembre 05, 2006
octubre 05, 2006
En su casa,
entre vasos copas velas
y compacts de Steely Dan.
Conserjes, invitados, tríos,
falsos bailarines de Gurdjieff,
colores de campos regados.
Alguien nos habla de economía,
de la vida en marte.
No escuchamos,
nos juramos quien sabe qué.
Promesas-desiertos-juegos.
Hasta que tu golpe en la cabeza
me despierta.
Salimos y recordamos.
El tango en Londres.
Cuando comía de tus manos.
entre vasos copas velas
y compacts de Steely Dan.
Conserjes, invitados, tríos,
falsos bailarines de Gurdjieff,
colores de campos regados.
Alguien nos habla de economía,
de la vida en marte.
No escuchamos,
nos juramos quien sabe qué.
Promesas-desiertos-juegos.
Hasta que tu golpe en la cabeza
me despierta.
Salimos y recordamos.
El tango en Londres.
Cuando comía de tus manos.
septiembre 19, 2006
septiembre 07, 2006
Llegamos en taxi, los dos con anteojos.
Los tuyos negros.
Entre saludos y empellones nos perdimos de vista.
Te perdí.
Fui hasta el backstage, revisé la carpa, tus botellas de agua,
y solamente encontré
viejas peleas por el disco de Tom Petty
que te regalé.
Saltaste al escenario sin red, aullando
Componiendo el vitraux de tu ausencia
Cromática en mi interior.
La luna llena en el estadio hacía más fría la noche.
Los tuyos negros.
Entre saludos y empellones nos perdimos de vista.
Te perdí.
Fui hasta el backstage, revisé la carpa, tus botellas de agua,
y solamente encontré
viejas peleas por el disco de Tom Petty
que te regalé.
Saltaste al escenario sin red, aullando
Componiendo el vitraux de tu ausencia
Cromática en mi interior.
La luna llena en el estadio hacía más fría la noche.
agosto 09, 2006
Hoy, tu wincofón se apago.
Dejaste el yunque y la pecera
En el fondo
Escapando al incinerador
Oliendo a hollín
Como un cartonero Báez
En carnaval.
Te aniquiló la visión de la conquista.
El territorio.
Las luces de navidad.
En la madrugada
Juntabas arroz que caía del cielo.
Te escuché entonar el himno.
No volviste a cantar.
Dejaste el yunque y la pecera
En el fondo
Escapando al incinerador
Oliendo a hollín
Como un cartonero Báez
En carnaval.
Te aniquiló la visión de la conquista.
El territorio.
Las luces de navidad.
En la madrugada
Juntabas arroz que caía del cielo.
Te escuché entonar el himno.
No volviste a cantar.
agosto 02, 2006
julio 31, 2006
julio 12, 2006
julio 03, 2006
junio 16, 2006
Vivíamos en La Gran Muralla.
Por entonces, nadábamos en el Yang Tsé.
Allí estaba el Gran Campeón Mao
lanzando salvavidas de libros rojos.
Tío Ho, un dromedario de ideas.
Y Pol Pot, que ganó publicidad
construyendo diques baratos con cadáveres.
Cuando el agua subió y nos contaminó
los doctores sentenciaron:
virus de izquierda, con gangrena de derecha.
Recomendaron amputar.
Cortar aquí. Cortar allá.
Quedó poco.
Con el desecho sanitario
rellenaron las tierras bajas del capitalismo
creando un gran cinturón ecológico.
Hoy, mandan Los Gerentes Saludables.
Que no tienen venéreas.
Ni el Partido Comunista Chino
pudo salvarnos aquella noche.
Por entonces, nadábamos en el Yang Tsé.
Allí estaba el Gran Campeón Mao
lanzando salvavidas de libros rojos.
Tío Ho, un dromedario de ideas.
Y Pol Pot, que ganó publicidad
construyendo diques baratos con cadáveres.
Cuando el agua subió y nos contaminó
los doctores sentenciaron:
virus de izquierda, con gangrena de derecha.
Recomendaron amputar.
Cortar aquí. Cortar allá.
Quedó poco.
Con el desecho sanitario
rellenaron las tierras bajas del capitalismo
creando un gran cinturón ecológico.
Hoy, mandan Los Gerentes Saludables.
Que no tienen venéreas.
Ni el Partido Comunista Chino
pudo salvarnos aquella noche.
mayo 31, 2006
"Unos hombres preguntaron si ud. vivía acá",
me dice la viejita.
Es la policía secreta que vuelve.
"Servicios", les llaman.
Creen que no sé que estan ahí.
Pero yo, los dejo en sus coches.
Con sus paseos nocturnos.
Sus guardias en la esquina.
Mientras bebo, tiro la ropa al piso
y sintonizo en la radio viejas melodías.
Voy a ducharme.
Estoy bastante sucio.
La piel golpeada.
Que me esperen.
me dice la viejita.
Es la policía secreta que vuelve.
"Servicios", les llaman.
Creen que no sé que estan ahí.
Pero yo, los dejo en sus coches.
Con sus paseos nocturnos.
Sus guardias en la esquina.
Mientras bebo, tiro la ropa al piso
y sintonizo en la radio viejas melodías.
Voy a ducharme.
Estoy bastante sucio.
La piel golpeada.
Que me esperen.
mayo 22, 2006
mayo 08, 2006
mayo 03, 2006
abril 24, 2006
Nos instalamos en la hostería
de la Mina I.
Corrimos desde al auto hasta el acceso
entre cómicos copitos de nieve.
Un cartel indicaba "cerrar la puerta"
para mantener templado del salón.
En las mesas
unos pocos,
esos afortunados,
que se divierten de tarde,
compartiendo chocolate caliente y tonterías.
De noche, el inconciente diluido en alcohol.
El punto justo para llegar a la habitación
en dos pasos y un desmayo.
Y ellos ahí se quedan, arrobados por el paisaje,
riendo a carcajadas,
murmurando comentarios
que no harían en la ciudad.
Imprevistamente,
se escucha una vieja canción de los Dire Straits.
de la Mina I.
Corrimos desde al auto hasta el acceso
entre cómicos copitos de nieve.
Un cartel indicaba "cerrar la puerta"
para mantener templado del salón.
En las mesas
unos pocos,
esos afortunados,
que se divierten de tarde,
compartiendo chocolate caliente y tonterías.
De noche, el inconciente diluido en alcohol.
El punto justo para llegar a la habitación
en dos pasos y un desmayo.
Y ellos ahí se quedan, arrobados por el paisaje,
riendo a carcajadas,
murmurando comentarios
que no harían en la ciudad.
Imprevistamente,
se escucha una vieja canción de los Dire Straits.
abril 17, 2006
marzo 28, 2006
marzo 22, 2006
Estan esos días en que llego tarde al trabajo.
Me distraigo en la estación.
Me retraso en casa leyendo el diario.
Pierdo tiempo en el desayuno.
También en el baño.
Son esos días
en que no presto atención al reloj.
No corro al tren.
Ni me preocupo por conseguir
un asiento libre.
Veo a la gente con otros ojos.
Incluso, llego a creer que son buenos.
Pero me dura poco.
Lo habitual es que llegue a tiempo.
Que no me distraiga.
Que busque con afán mi asiento.
Que choque mi cuerpo con ellos.
Que me sienta otro cuervo.
Me distraigo en la estación.
Me retraso en casa leyendo el diario.
Pierdo tiempo en el desayuno.
También en el baño.
Son esos días
en que no presto atención al reloj.
No corro al tren.
Ni me preocupo por conseguir
un asiento libre.
Veo a la gente con otros ojos.
Incluso, llego a creer que son buenos.
Pero me dura poco.
Lo habitual es que llegue a tiempo.
Que no me distraiga.
Que busque con afán mi asiento.
Que choque mi cuerpo con ellos.
Que me sienta otro cuervo.
marzo 17, 2006
Una mujer muy bella y sin edad
en la escalinata del auditorio
tropieza
y cae.
Le extiendo la mano mientras
recuerdo a Marlowe:
"Levántese preciosa, parece un pequinés"(*) .
Se incorpora con gracia,
aunque ya no importa.
Me dice en un suspiro:
"Chandler, 'El sueño eterno', página 100".
Tomamos juntos un café.
Intercambiamos teléfonos.
La mismísima Carmen Sternwood.
(*) "Get up, Angel, ...you look like a pekingese."
en la escalinata del auditorio
tropieza
y cae.
Le extiendo la mano mientras
recuerdo a Marlowe:
"Levántese preciosa, parece un pequinés"(*) .
Se incorpora con gracia,
aunque ya no importa.
Me dice en un suspiro:
"Chandler, 'El sueño eterno', página 100".
Tomamos juntos un café.
Intercambiamos teléfonos.
La mismísima Carmen Sternwood.
(*) "Get up, Angel, ...you look like a pekingese."
marzo 14, 2006
Enormes mangueras boas
abrazan tanques de gasolina
descargan combustible
y danzan su ritual.
Algunos conductores
estacionan sus T. Rex
unos metros más allá.
Descansan.
Se refrescan. Usan los baños.
Miran la tv del bar.
Piden agua para sus mates.
Vuelven al camino.
Los cuento. Seis en una hora.
Me interrumpen.
Traen en un plato
mi hamburguesa con papas.
abrazan tanques de gasolina
descargan combustible
y danzan su ritual.
Algunos conductores
estacionan sus T. Rex
unos metros más allá.
Descansan.
Se refrescan. Usan los baños.
Miran la tv del bar.
Piden agua para sus mates.
Vuelven al camino.
Los cuento. Seis en una hora.
Me interrumpen.
Traen en un plato
mi hamburguesa con papas.
marzo 07, 2006
2000 km al sur.
Las palas mecánicas
extraen petróleo.
Entre vegetación baja, raleada,
orinada por guanacos
que cruzan la ruta despreocupados.
Tomamos curvas rápidas cerradas
pegados al guard-rail dañado.
Pasamos camiones con acoplado
que transportan tubos como obeliscos.
Carteles
que anuncian pueblos de cinco casas.
Un cementerio
que recuerda los muertos olvidados.
Llegamos a la zona de lomas.
Con ráfagas de 80 km por hora.
Las nubes reflejadas en el espejo retrovisor.
En la radio suena
Entrando por la puerta exterior.
Las palas mecánicas
extraen petróleo.
Entre vegetación baja, raleada,
orinada por guanacos
que cruzan la ruta despreocupados.
Tomamos curvas rápidas cerradas
pegados al guard-rail dañado.
Pasamos camiones con acoplado
que transportan tubos como obeliscos.
Carteles
que anuncian pueblos de cinco casas.
Un cementerio
que recuerda los muertos olvidados.
Llegamos a la zona de lomas.
Con ráfagas de 80 km por hora.
Las nubes reflejadas en el espejo retrovisor.
En la radio suena
Entrando por la puerta exterior.
marzo 02, 2006
febrero 27, 2006
febrero 22, 2006
febrero 17, 2006
Me resistí a quitarle la ropa.
A que me quitara la ropa.
Me dediqué a hablarle de tierras,
de estrellas.
Ella no era Umma Thurman.
Le conté de guerrillas
y de robos a bancos.
Inventé historias de Beatles
y de canciones olvidadas.
De poetas chinos y fantasmas.
Ahora termina la noche,
entran los rayos del sol.
Y ella ya lo sabe,
yo no soy John Steed.
A que me quitara la ropa.
Me dediqué a hablarle de tierras,
de estrellas.
Ella no era Umma Thurman.
Le conté de guerrillas
y de robos a bancos.
Inventé historias de Beatles
y de canciones olvidadas.
De poetas chinos y fantasmas.
Ahora termina la noche,
entran los rayos del sol.
Y ella ya lo sabe,
yo no soy John Steed.
febrero 10, 2006
Dicho a Sam Shepard:
En ese motel, en esa ruta
Perdí la memoria. En compañía.
Recuerdo un cartel luminoso
De bienvenida
Un cenicero sucio
Un televisor encendido
con un relator de fúbol
afónico
gritando goles que no fueron.
Y una voz en el cuarto vecino.
Llamándome insistente.
Intenté hundirme en la almohada.
Desvanecerla en alcohol.
Ahogarla en la ducha.
No recuerdo más.
En ese motel, en esa ruta
Perdí la memoria. En compañía.
Recuerdo un cartel luminoso
De bienvenida
Un cenicero sucio
Un televisor encendido
con un relator de fúbol
afónico
gritando goles que no fueron.
Y una voz en el cuarto vecino.
Llamándome insistente.
Intenté hundirme en la almohada.
Desvanecerla en alcohol.
Ahogarla en la ducha.
No recuerdo más.
febrero 06, 2006
Los gigantes
Obreros de alquitrán
Sacan lustre a la ruta.
Camino del puente
En La banquina
Un auto con luces intermitentes.
Dos figuras se mueven en su interior.
No me detengo.
La esquina de Crotto
Languidece en su boliche
A lo lejos.
Un farol rojo encendido, perdido, lento,
Agoniza toda la noche.
Mejor esperar el día
Sin anuncios.
Aguardo en el peaje.
A un costado
Las luces apagadas.
Obreros de alquitrán
Sacan lustre a la ruta.
Camino del puente
En La banquina
Un auto con luces intermitentes.
Dos figuras se mueven en su interior.
No me detengo.
La esquina de Crotto
Languidece en su boliche
A lo lejos.
Un farol rojo encendido, perdido, lento,
Agoniza toda la noche.
Mejor esperar el día
Sin anuncios.
Aguardo en el peaje.
A un costado
Las luces apagadas.
enero 31, 2006
enero 30, 2006
enero 26, 2006
enero 19, 2006
enero 02, 2006
Despierto del sueño
en un pueblo con nombre demente.
Me reconozco de a ratos
husmeando una habitación gris
entre esteras menesterosas.
Un ventilador de tiempos de guerra,
ocupa un rincón.
Sus paletas doradas
asistieron doctores, ministros, diputados.
Un metrónomo a golpes de gota
hipnotiza.
El grifo de la ducha destartalado
sobrevive en un resto de porcelana.
Abajo, en la sala, un viejo
cuelga un cigarro de su barba sucia.
Sus ojos dicen que sueña puñales que apuñalar.
Ahora, el silencio atrona.
Me pega el viento al borde del lago.
en un pueblo con nombre demente.
Me reconozco de a ratos
husmeando una habitación gris
entre esteras menesterosas.
Un ventilador de tiempos de guerra,
ocupa un rincón.
Sus paletas doradas
asistieron doctores, ministros, diputados.
Un metrónomo a golpes de gota
hipnotiza.
El grifo de la ducha destartalado
sobrevive en un resto de porcelana.
Abajo, en la sala, un viejo
cuelga un cigarro de su barba sucia.
Sus ojos dicen que sueña puñales que apuñalar.
Ahora, el silencio atrona.
Me pega el viento al borde del lago.
diciembre 19, 2005
diciembre 12, 2005
diciembre 09, 2005
diciembre 07, 2005
El sol me escanea a través de los árboles.
Sus rayos cortan paralelas como lonjas.
El bus corre por la cinta de brea
con sus ruedas de caucho reventado.
Pasamos el parador de las camionetas de hotel.
Rodamos de estacionamiento a estacionamiento.
Recostado en la luneta pasa el día.
Veo el sol. Veo la luna. Veo el sol.
Como un poco de pan.
Tiro la libreta al primero que pasa.
Sus rayos cortan paralelas como lonjas.
El bus corre por la cinta de brea
con sus ruedas de caucho reventado.
Pasamos el parador de las camionetas de hotel.
Rodamos de estacionamiento a estacionamiento.
Recostado en la luneta pasa el día.
Veo el sol. Veo la luna. Veo el sol.
Como un poco de pan.
Tiro la libreta al primero que pasa.
diciembre 02, 2005
noviembre 24, 2005
noviembre 22, 2005
noviembre 21, 2005
noviembre 14, 2005
noviembre 09, 2005
noviembre 04, 2005
noviembre 01, 2005
octubre 25, 2005
octubre 21, 2005
octubre 13, 2005
octubre 07, 2005
octubre 03, 2005
septiembre 26, 2005
septiembre 22, 2005
(ENCUENTRO CON HOMBRES NOTABLES)
Lo veo, sí, lo veo.
Con su ojo escudriñador de horizontes
y la mirada típica de los budas sin tiempo.
Se me acerca y dice:
"En la otra cuadra venden sutras a 500 pesos.
¡Vamos!"
Los revolvemos y arrojamos
lanzando gritos
asustando
a lectores de plaza.
Digo: "Kerouac, Gurdjieff, Corso,
Platón, T. S. Elliot,
Diógenes, Bhaktivedanta".
Dice: "Lengua de arroz, haiku neocelandés".
Yo insisto:
"Pronto Chuang Tsé terminará el polimodal".
Emocionado Jack, responde:
"El Tao más rápido de todo el Oeste".
Lo veo, sí, lo veo.
Con su ojo escudriñador de horizontes
y la mirada típica de los budas sin tiempo.
Se me acerca y dice:
"En la otra cuadra venden sutras a 500 pesos.
¡Vamos!"
Los revolvemos y arrojamos
lanzando gritos
asustando
a lectores de plaza.
Digo: "Kerouac, Gurdjieff, Corso,
Platón, T. S. Elliot,
Diógenes, Bhaktivedanta".
Dice: "Lengua de arroz, haiku neocelandés".
Yo insisto:
"Pronto Chuang Tsé terminará el polimodal".
Emocionado Jack, responde:
"El Tao más rápido de todo el Oeste".
septiembre 13, 2005
agosto 29, 2005
agosto 05, 2005
junio 28, 2005
abril 24, 2005
marzo 22, 2005
enero 19, 2005
diciembre 11, 2004
noviembre 29, 2004
julio 30, 2004
abril 06, 2004
marzo 09, 2004
enero 27, 2004
enero 24, 2004
Me duermo con Juliette Lewis en Strange Days.
Vamos por una carretera perdida con David Lynch.
En el asiento trasero: cuadernos y cementerios.
Por el espejo retrovisor: las chicas superpoderosas.
Incrédulos, pero atentos al Volkswagen
leemos el cartel:
“Por su seguridad, no se apoye en las puertas”.
Nos detenemos cuando un perro muerde las ruedas con sus dientes.
Vamos por una carretera perdida con David Lynch.
En el asiento trasero: cuadernos y cementerios.
Por el espejo retrovisor: las chicas superpoderosas.
Incrédulos, pero atentos al Volkswagen
leemos el cartel:
“Por su seguridad, no se apoye en las puertas”.
Nos detenemos cuando un perro muerde las ruedas con sus dientes.
enero 20, 2004
enero 13, 2004
enero 10, 2004
Desde la mesa del bar espío las cartas hurtadas.
Amparado en la silla, recito horneros, arañas de jade, tyranosaurus.
Viajo a ciudades fantasmas.
Pienso en el aguardiente,
en la Revolución Francesa.
El Faquir. La Serpiente eléctrica. El Flash. Los Rayos.
El miedo.
La soledad.
Veinte isomutancias.
Cuando la pasión me marea
sigo las Instrucciones de Uso para la Sortija de Algas.
Frente al hogar digo la Hora.
Vuelvo al bar.
Un reflejo lácteo de planetas inunda el mar.
Amparado en la silla, recito horneros, arañas de jade, tyranosaurus.
Viajo a ciudades fantasmas.
Pienso en el aguardiente,
en la Revolución Francesa.
El Faquir. La Serpiente eléctrica. El Flash. Los Rayos.
El miedo.
La soledad.
Veinte isomutancias.
Cuando la pasión me marea
sigo las Instrucciones de Uso para la Sortija de Algas.
Frente al hogar digo la Hora.
Vuelvo al bar.
Un reflejo lácteo de planetas inunda el mar.
enero 06, 2004
Suscribirse a:
Entradas (Atom)